sábado, 21 de septiembre de 2013

La sirena dagli occhi verdi

Una playa desierta bañada por la tenue luz de la luna y su océano estrellado. Está tumbado en la arena, junto a ella. Contempla su cuerpo desnudo casi con adoración. Es muy bella. Ella lo mira con tal intensidad que no puede evitar un escalofrío. Otra vez le invade esa extraña sensación de pérdida que le ha estado atormentando durante toda la noche. Ella, ajena a estos pensamientos, esboza una sonrisa burlona que lo desarma y se inclina con suavidad sobre su oído. Ma dimmelo un’altra volta, marinaio mio, susurra. Dimmi che mi ami. Eso es más de lo que puede soportar. Atrae hacia sí su cabeza y la besa apasionadamente, mientras siente la calidez de las lágrimas al resbalar por sus mejillas. Ti amo, susurra con voz ronca cuando sus labios se separan para tomar aliento. Ti amo, ti amo vita mia, ti amo… solloza mientras la abraza con fuerza, sintiéndose totalmente desamparado.





Extracto sacado de Diario de un escritor solitario, libro en el que trabajo desde hace medio año y que espero poder publicar algún día.

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