Una playa desierta bañada
por la tenue luz de la luna y su océano estrellado. Está tumbado en la arena, junto
a ella. Contempla su cuerpo desnudo casi con adoración. Es muy bella. Ella lo
mira con tal intensidad que no puede evitar un escalofrío. Otra vez le invade
esa extraña sensación de pérdida que le ha estado atormentando durante toda la
noche. Ella, ajena a estos pensamientos, esboza una sonrisa burlona que lo
desarma y se inclina con suavidad sobre su oído. Ma dimmelo un’altra volta, marinaio mio, susurra. Dimmi che mi ami. Eso es más de lo que puede soportar. Atrae hacia sí
su cabeza y la besa apasionadamente, mientras siente la calidez de las lágrimas
al resbalar por sus mejillas. Ti amo, susurra con voz ronca cuando sus labios se
separan para tomar aliento. Ti amo, ti amo vita mia, ti amo… solloza mientras la abraza con fuerza,
sintiéndose totalmente desamparado.
Extracto sacado de Diario de un escritor solitario, libro en el que trabajo desde hace medio año y que espero poder publicar algún día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario