lunes, 16 de septiembre de 2013

Puntos de vista

Me considero una persona bastante maniática. En esta vida hay muchas cosas que no me gustan. Sin embargo, no hay nada que me reviente más que esa gente que cree tener siempre razón. El mejor ejemplo de ello son los programas de debate, ya sea político, deportivo o de cualquier otro tipo. No importa, todos tienen en común la misma idea. Un puñado de "iluminados" que discuten entre ellos en nombre del resto de la población, intentando convencer a los demás de que ellos llevan la razón y son los otros quienes se equivocan, negando a veces lo evidente hasta el punto del patetismo. Pongamos un debate político. Para los de derechas, todo lo que hace su gobierno les parece estupendo. Ellos han recibido un país en crisis, y no dudan en mostrar todo tipo de datos y estadísticas de dudosa índole para avalar sus progresos. Pero cuando les preguntan por ese programa del que se han incumplido hasta los finales de cita o la corrupción que sacude su partido, se limitan a responder con evasivas y tachar a los demás de calumniadores. Por el otro lado, los de izquierdas arremeten contra el otro bando con ataques suicidas, porque entre que en asuntos de corrupción ellos tampoco se quedan atrás (por aquello de que el dinero no entiende de colores) y con la fuerte crisis política que desestabiliza su partido, no están para pedir dimisiones. ¿Qué ustedes saben lo que hay que hacer? ¿Y por qué no lo hicieron en su momento, cuando aún gobernaban? Y luego está el señor Mas, lo de Cataluña ya sí que es de risa. Déjese de falsear la historia y contaminar las cabezas de los jóvenes para sus fines independentistas, muy respetables por supuesto, y céntrese en gobernar. Lo que no se puede permitir es que el señor Trias diga que sólo Barcelona podía competir por los Juegos Olímpicos con Tokio y Estambul poco después de la derrota (de Madrid. Dejen de alimentar estúpidos nacionalismos y traten de no seguir arruinando a su comunidad.

No quería, pero al final me he calentado y he acabado entrando en la política. No voy a seguir hablando de este tema, porque me parece que con lo dicho antes queda muy clara mi opinión al respecto, y porque no es eso de lo que quería hablar. Sólo voy a darles un último consejo, si me permiten. Nadie está en poder de la razón absoluta, sencillamente porque ésta no existe: no es más que un ideal utópico. Nada es blanco o negro. Así que, cuando alguien no esté de acuerdo con ustedes, antes de enrocarse en su idea, escuchen lo que dice, y contémplenlo desde un punto de vista distinto. Quién sabe, puede que sean ustedes los que están equivocados.

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